El pasado miércoles 26 de marzo, en el casino del Campus Antumapu se desarrolló una jornada destinada a las y los nuevos estudiantes de las carreras de Ingeniería Forestal e Ingeniería en Recursos Hídricos. La actividad, organizada en el marco del programa de acompañamiento, reunió a madrinas y padrinos de distintas promociones, quienes brindarán su apoyo a las y los ingresantes durante su primer año universitario.
El evento contó con la presencia del académico y Director de la Escuela de Pregrado, Miguel Castillo, quien ofreció palabras de bienvenida y motivación a las y los nuevos estudiantes, enfatizando la importancia de la colaboración entre los estudiantes de diferentes generaciones. Junto a él, participaron las trabajadoras sociales Alejandra Pérez y Susana Hernández, ambas de Bienestar Estudiantil, quienes también compartieron experiencias y consejos para hacer frente a los desafíos académicos y personales que los nuevos estudiantes podrían enfrentar durante su paso por la universidad.
Además, Ada Muñoz, Coordinadora de la Unidad de Desarrollo y Perfeccionamiento Docente (UGAD), participó activamente en la jornada, destacando el rol crucial que desempeñan las madrinas y los padrinos en el proceso de integración y acompañamiento de los estudiantes. Según Muñoz, este programa tiene como objetivo brindar soporte personalizado a cada estudiante, atendiendo sus necesidades específicas para que puedan desarrollarse plenamente tanto en lo académico como en lo personal con la ayuda y colaboración del Servicio de Bienestar, la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) y el CEACS.
Este programa se desarrolla desde los inicios del 2000, en donde participan académicos, académicas y estudiantes de años superiores de Ingeniería Forestal y ahora de la nueva carrera de Ingeniería en Recursos Hídricos. Así, esta instancia se enmarca dentro del trabajo institucional que a través de diversos catastros, la Universidad de Chile, busca disminuir la deserción universitaria en el primer año.
“El acompañamiento estudiantil es clave para poder iniciar un proceso de cercanía con los estudiantes. No hay que olvidar que son estudiantes que, dada su diversidad de origen, muchos no necesariamente tienen dedicación completa para sus estudios superiores. Muchos trabajan, otros tienen que cuidar familiares, algunos viven muy lejos, con lo cual nuestro propósito como acompañamiento estudiantil, más allá de la parte académica, es apoyarlos en todas las dimensiones del ser humano”, comenta el académico y Director de Escuela, Miguel Castillo.
Un esfuerzo de apoyo e inclusión
“Por el perfil de estudiantes que tenemos, son estudiantes más o menos entre el 60 y 70% de alta vulnerabilidad. En aspectos sociales, económicos, médicos, académicos, de todo tipo”, detalla tras el evento, Alejandra Pérez, trabajadora social de la Facultad.
“El objetivo principal es entender que el estudiante es un todo, que no es solamente un ente que viene a recibir formación y que ve solamente aspectos académicos”, complementa. Así, el programa de acompañamiento busca visibilizar que las y los estudiantes pertenecen a un grupo familiar, que tienen una historia, y por ende, diferentes necesidades.
“(La idea) es que sea una etapa bonita, que ellos puedan completar su formación académica en el período establecido. Que logren ser exitosos y que lo pasen bien”, dice Pérez.
El programa de acompañamiento no es un esfuerzo puntual, destacan las organizadoras, sino una iniciativa continua que se extiende durante todo el año, ajustándose a las necesidades particulares de cada estudiante, y buscando que todos logren adaptarse adecuadamente a su vida universitaria y logren el éxito en su formación profesional.
“Esta actividad, es el primer contacto que tienen con el o la estudiante. Luego de eso hay reuniones más específicas con cada uno de ellos donde completan una ficha. Ahí se incorporan temas sociales, académicos, temas que tienen que ver con procesos de vulnerabilidad o sus propios intereses”, dice Ada Muñoz, de UGAD de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza.
La especialista explica que se realiza una focalización por cada estudiante donde se determinan cuáles son las principales problemáticas en el entorno del estudiante. “Se hace un seguimiento con apoyo justamente de los profesores, académicos y académicas que disponen de su tiempo para este trabajo”, complementa Muñoz.
La complejidad de la Universidad
La trabajadora social Susana Hernández plantea la difícil misión de acceder al sistema universitario para muchos estudiantes que salen de la enseñanza media. Así, el solo hecho de permanecer en la educación superior puede transformarse en una odisea si es que no se tiene el apoyo y el entorno necesario.
“Es aún más compleja cuando a veces la universidad choca un poco con las problemáticas que uno tiene en su vida cotidiana. Estas instancias son buenas para que los estudiantes puedan conversar, pueden vincularse además con profesores que se ven como figuras súper lejanas y también buscar apoyos para poder sobrellevar estos procesos”, dice Hernández.
Y añade que con este Programa de Acompañamiento “se busca abordar al estudiante de manera integral, más holística y observar todas las variables que pueden incidir en su desempeño académico, en su permanencia en la universidad, ya sea incluso la lejanía de la casa de estudios versus sus domicilios. Esos son factores que se ven determinantes a la hora de buscar los apoyos necesarios”, dice la trabajadora social de la FCFCN.
“Esta política está inserta dentro de la política de equidad e inclusión. Y dentro de esa política, hoy día también el Departamento de Pregrado en la Universidad de Chile está incentivando los procesos de flexibilidad académica, los procesos que están asociados a discapacidad y otras políticas”, añade Muñoz.
Este tipo de actividades fortalecen los lazos entre los estudiantes y la comunidad académica de la Facultad, brindando un ambiente de apoyo y solidaridad para enfrentar los retos propios de la vida universitaria. Uno de los ejemplos, es el del profesor Luis Fernando del Río, quien lleva más de tres años siendo partícipe de este Programa de Acompañamiento.
“Este proceso es muy útil y nutritivo, porque muchas veces los alumnos se encuentran con problemas que ven como insalvables, pero no lo son, basta tener un enfoque distinto y un poquito más de información, y te das cuenta que son cosas que todos experimentan, y que no son tan difíciles de sobrepasar”, cierra el profesor Del Río.