Conservación Bosque Nativo

Proyecto evalúa subsistencia y alteraciones de bosques de araucaria y lenga

Sobre los mil metros de altura, sobre el nivel del mar, en la Cordillera de los Andes, los bosques de araucaria y lenga generan un ecosistema que destaca por su belleza y resiliencia, y que ha sido esencial para el desarrollo de comunidades en torno a estos territorios, ubicados principalmente en la región de la Araucanía.

Ante la necesidad de Conaf de contar con información de base científica para establecer una línea de manejo para los bosques de lenga sin alterar los de araucaria, se desarrolló el proyecto "FIBN 016/2019 Indicadores fenológicos y estructurales de alteración de hábitat en bosques de araucaria" con un equipo liderado por el profesor Jaime Hernández.

El grupo de investigadores estaba compuesto, también, por los profesores Álvaro Promis y Patricio Corvalán, académicos de la FCFCN, la ingeniera forestal Valentina González, el ingeniero forestal Erico Kutchartt y los profesionales en Ciencias Forestales Francesco Pirotti y Marco Carrer.

Como cierre al proyecto, el equipo realizó un seminario en el auditorio Jorge Gilchrist del Pabellón Arauco de la Facultad, para presentar la investigación, su alcance y relevancia para la conservación de los bosques de araucaria y lenga y las conclusiones sobre las alteraciones de su hábitat.

La lenga es una especie de madera muy cotizada para el uso industrial, especialmente de puertas y ventanas, así como para tableros. Un mercado que tuvo gran relevancia en Europa y Argentina y cuya demanda superó con amplitud a la oferta disponible.

“Chile no estuvo a la altura del manejo de estos bosques, hoy en día están alterados, pero con las ciencias forestales y la silvicultura es posible llevarlos a un punto, de donde están hoy día, a uno superior, con ecosistemas sanos y madera sana, sin afectar la biodiversidad y los impactos medio ambientales. Es una especie que Chile con la que se puede hacer muy buen uso y que sus bosques sean sostenibles”, sostuvo Washington Alvarado, jefe del Departamento de Bosque Nativo de Conaf.

El equipo de investigación señala que el bosque tiene la capacidad o resiliencia de volver a su estado natural después de una alteración, pero el daño antrópico puede generar un punto de inflexión o umbral ecológico donde el proceso de degradación es irreversible.

Dentro de las alteraciones que puede generar el ser humano en un bosque se identifica el fuego, que afecta la dinámica regenerativa natural, la cosecha de semillas, la ganadería, la extracción de madera, obras civiles, la división de la propiedad y la introducción de especies exóticas – poblaciones de araucaria se ven sometidas a una intensa fragmentación del hábitat – entre otras.

“Las alteraciones deben ser evaluadas de forma integral y no de forma individual”, advirtió Kutchartt, quien participó en el seminario vía online desde Europa.

El profesor Promis, comentó por su parte, que la alteración de los bosques fue evaluada como alta, media, baja y sin alteración; ya que “hay algunas reservas nacionales donde hay bosques sin alteraciones. Aunque históricamente hay bosques que sí sufrieron alteraciones por intervención humana para abastecer fábricas u obras civiles en la primera mitad del siglo XX”.

El académico también puntualizó que se estableció un árbol madre para ver los árboles que crecen a su alrededor, y había un número mayor de éstos en lugares con menor alteración.

De acuerdo con las conclusiones de esta investigación, el profesor Hernández destacó que la población de araucaria y lenga se mantiene estable con bajos niveles de alteración y que se registró altos niveles de regeneración de ambos bosques en todos los niveles de perturbación. Sin embargo, y como era de esperarse, a menor alteración, mayor riqueza en la biodiversidad del ecosistema.

“Para alcanzar un bajo nivel de alteración en el bosque la proporción araucaria-lenga debe aumentar de 1 es a 1 a 1 es a 3”, afirmó el profesor Hernández.

La profesora Carmen Luz de la Maza, como decana saliente al momento de la realización del seminario, destacó la publicación de la investigación por abordar el manejo forestal sostenible con una mirada desde el ámbito social.

“Un aspecto importante que valida en parte las propuestas que se hacen al final del libro es la consulta a 16 expertos, profesionales del sector público y privado, representantes del pueblo mapuche e investigadores. Gracias a ellos se caracterizó la importancia y extensión de los diferentes factores de alternación en el hábitat de la araucaria”, detalló la profesora de la Maza para concluir.

A partir de los resultados de esta investigación se desarrolló una propuesta para el mejoramiento en el manejo de bosques de araucaria para favorecer su regeneración y conservación.

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