SANTIAGO – La forma en que el Estado mide la vulnerabilidad en los asentamientos precarios (campamentos) está a punto de enfrentar un cambio de paradigma. Un reciente estudio desarrollado por la académica Rosemarie Garay, de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, ha puesto sobre la mesa una "Propuesta metodológica para incorporar los riesgos socionaturales como indicadores de vulnerabilidad", una herramienta técnica que busca transformar la gestión habitacional y de emergencia en el país.
En la investigación participan los académicos Jorge Larenas y Ricardo Tapia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Casa de Bello y contaron con la ayuda de profesionales de los ministerio de desarrollo social y familia y del ministerio de vivienda y urbanismo, con experiencia previa en aplicación de indicadores de riesgo en otras áreas.
El estudio surge de una realidad crítica: mientras las métricas tradicionales se enfocan casi exclusivamente en la falta de acceso a servicios básicos o ingresos, no previenen sistemáticamente que gran parte de estos asentamientos se ubican en terrenos de alta peligrosidad geológica o climática.
El núcleo del hallazgo: La vulnerabilidad es territorial
La conclusión central de la investigación de Garay establece que la vulnerabilidad de una familia en un asentamiento precario no es solo una condición de "recursos", sino una condición de "ubicación y entorno". Según el documento, ignorar los riesgos socionaturales (como remociones en masa, inundaciones o incendios forestales) al categorizar un campamento, genera una "ceguera institucional" que impide priorizar las intervenciones en los lugares donde la vida corre peligro inminente.
Detalles de la propuesta metodológica
El trabajo de la académica propone un sistema de indicadores robusto que permite "cruzar" datos de distinto origen para obtener un mapa real de la urgencia. Los pilares de esta metodología incluyen:
- Integración de Sistemas de Información Geográfica (SIG): La propuesta utiliza capas de datos territoriales para identificar zonas de amenaza (quebradas, cuencas hídricas, zonas de interfaz urbano-forestal) y las superpone con los mapas de catastro de asentamientos.
- Multidimensionalidad del Riesgo: No se limita a un solo peligro. El modelo permite evaluar la susceptibilidad combinada; por ejemplo, cómo un asentamiento en una pendiente (riesgo de derrumbe) es doblemente vulnerable si además carece de vías de evacuación (riesgo social/infraestructura).
- Priorización de Políticas Públicas: La metodología entrega un índice que permite a organismos como el MINVU o el SENAPRED determinar qué campamentos requieren una erradicación o radicación con obras de mitigación de forma inmediata, basándose en la probabilidad de desastre.
Un llamado a la proactividad estatal
La investigación concluye que la incorporación de estos riesgos como indicadores de vulnerabilidad permitiría un uso mucho más eficiente de los recursos públicos. El texto es enfático al señalar que "no se puede hablar de soluciones habitacionales definitivas en asentamientos, más allá de resolver temas legales, si no se resuelve primero la seguridad del suelo".
Asimismo, la académica Garay destaca que los asentamientos precarios en Chile suelen ser "invisibles" para los planes de ordenamiento territorial tradicionales hasta que ocurre una catástrofe. Esta metodología busca revertir ese ciclo, pasando de una gestión reactiva ante los desastres a una planificación preventiva que salve vidas.
